miércoles, 29 de mayo de 2013

Germán Berríos acerca de la formación de residentes de psiquiatría y la epistemología psiquiátrica





G.E.Berrios en Argentina (Fuente)




"La Psiquiatría difiere, por lo tanto, de otras especialidades médicas. Esa diferencia debiera gobernar la forma en que enseñamos Psiquiatría. En lugar de poner cien artículos sobre neuroimagen o sobre genética en la currícula de los residentes, habría que reservar un porcentaje de trabajos para filosofía, antropología y psicología. Entre 1985 y 1995, durante los diez años en que fui el bibliotecario mayor del Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido y estuve a cargo de las lecturas de los residentes nacionales, reservé un treinta por ciento de artículos para las ciencias humanas. Por lo menos tenían una idea de que este mundo existe. Cuando dejé el cargo, a los tres meses, el nuevo bibliotecario reemplazó el treinta por ciento y lo llenó de artículos sobre neuroimagen y neurofarmacología. Sabemos que el lenguaje neurobiológico le ayuda poco al clínico en su manejo del enfermo. O mejor dicho, su poder explicativo se acaba pronto. El enfermo necesita comprensión y diálogo y el decirle que a lo mejor su lóbulo frontal no le anda bien y necesita medicacion no es suficiente. Los pobres residentes pronto se deslizan hacia el uso de lenguajes folklóricos. En Inglaterra, por lo menos, no estamos formando a los psiquiatras como debiera ser."



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Nuestro entusiasmo por el magisterio de don Germán Berríos nos hace continuamente 'googlear' su nombre en búsqueda de sus escritos que, siendo tan numerosos, andan desperdigados en los meandros de internet. En esos trajines hemos hallado muestras diversas del interés que sus textos y su persona despiertan en los círculos 'psi' alrededor del mundo: desde páginas donde algún anónimo curioso interroga acerca de la 'verdadera' edad de Berrios (no vaya a ser que alguien tan sabio resulte ser un jovenzuelo 'nerd' o, al revés, sea un apolillado alienista de museo casi contemporáneo de Pinel). También se encuentran copias de algunos artículos suyos particularmente inhallables pero que algún samaritano colega ha escaneado y subido penosamente en pesado archivo a alguna página de internet. Y aunque la bibliografía de Berríos circula predominantemente en idioma inglés -esa especie rara de latín contemporáneo- también hay diversas traducciones a otros idiomas y desde luego trabajos producidos primariamente en su lengua materna, el castellano (como anécdota debemos referir que en alguna de estas revistas se lo nombra como 'George' Berrios, deduciendo erróneamente que la inicial de G.E. Berrios corresponde a este nombre y creyendo, sin duda, que él es oxfordiano o cantibregense, esto es, británico nato).

En una de estas búsquedas hemos encontrado un valioso suplemento de la argentina Revista Vértex titulado "Prof. Germán E. Berrios en Buenos Aires - Curso y conferencias dictados en la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, mayo 2010". En este volumen Berríos aborda varios tópicos pero con mayor detalle uno que ha consagrado a nuestro compatriota como autoridad mundial:  Filosofía e Historia de la Psiquiatría y Psicopatología.

Nos declaramos indigentes para comentar o resumir siquiera este vasto documento pero ofrecemos un par de glosas: la primera, donde Berríos apunta brevemente a la formación de los especialistas en Psiquiatría y critica el sesgo empobrecedor y neurobiologicista que campea en ella, y fijémonos en que Berríos habla de su experiencia británica por lo que contimás será penosa la situación respectiva en nuestra diminuta provincia peruana y sudamericana.

Alguien ha comentado que estos temas de filosofía e historia de la psiquiatría "no son como para residentes de primer año de psiquiatría". Nada más erróneo que este aserto, a nuestro entender, pues desde el principio de sus años formativos los psiquiatras en agraz son asediados sin pausa con los cantos de sirena de la prestigiosa neurobiología y su denodado auspiciador: la industria farmaceútica. En cambio, ¿quién auspicia la psicopatología, la reflexión histórica, el cuestionamiento filosófico a las "verdades heredadas" que sustentan nuestra praxis?

"Naides" -como diría alguno de nuestros paisanos-, y vale citar a nuestros paisanos pues muchas veces olvidamos que nuestros pacientes -o usuarios, como los llamemos- son lo más importante pues ellos constituyen la razón de nuestra existencia como profesionales y el 'fons et origo' de todo nuestro conocimiento -y aquí estamos citando a nuestro paisano Berríos-. No son meramente los fármacos ni las neuroimágenes las que nos permitirán la adecuada comprensión de aquellos que dolientes acuden a nosotros.

Por ejemplo, menudean los encartes con recomendaciones posológicas e interacciones medicamentosas obsequiados por la industria, pero lamentablemente jamás veremos el siguiente memorándum distribuido cual necesaria cartilla  mnemotécnica -y cuánta falta nos haría tenerla presente como inseparable, imprescindible pichigüilis:







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ENLACE:

-  Prof. Germán E. Berrios en Buenos Aires - Curso y conferencias dictados en la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 10, 11 y 12 de mayo 2010. VÉRTEX, suplemento especial, primer semestre 2011.




(Tomado de Desde el Manicomio)


domingo, 19 de mayo de 2013

Despersonalización: más que síntoma, un síndrome.




La despersonalización es un fenómeno psicopatológico consuetudinariamente soslayado, considerado un simple elemento sintomático unidimensional formando parte de otros síndromes de mayor complejidad. En los últimos años, sin embargo, la investigación psicopatológica y neurobiológica ha permitido identificar diversos componentes de la despersonalización que permitirían caracterizarla más propiamente como un síndrome con correlatos funcionales de desconexión córtico-subcortical. 

Así, la despersonalización podría representar un paradigma de cómo el análisis psicopatológico permite desmembrar unidades de significación clínica con mayor finura para luego tratar de identificar las señales biológicas subyacentes en los casos en que las hubiera, pero así también poder discernir aquellas particularidades donde es más bien el componente semántico, dado por el entorno cultural, al que le cabe un rol más importante en la configuración del síntoma. No se puede soslayar que en realidades como la nuestra se halla pendiente la investigación transcultural de síndromes como "el susto" y "el mal de ojo·, donde a primera vista parecen haber coincidencias con algunos de los componentes del síndrome de despersonalización estudiados en otras latitudes.

Uno de estos sábados revisamos brevemente este interesante fenómeno psicopatológico: adjuntamos el archivo de PPT y algunos enlaces de interés.





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ENLACES:

- Sierra-Siegert M. La despersonalización: aspectos clínicos y neurobiológicos. Rev Colomb Psiquiat 2008; 37: 40-55.

- Medford N y cols. Understanding and treating depersonalisation disorder. Adv Psych Treat. 2005; 11: 92–100.

- Stein DJ, Simeon D. Cognitive-Affective Neuroscience of Depersonalization. CNS Spectr. 2009; 14: 467-471.



sábado, 18 de mayo de 2013

Las psicosis atípicas y transitorias



El reconocimiento de una tercera categoría de psicosis funcionales, adicional a la dicotomía kraepeliniana de demencia precoz y psicosis maníaco-depresiva, data de principios del siglo XX –Kraepelin llegó a comentar favorablemente tal postura en sus escritos postreros–. En este rubro intermedio se han descrito cuadros de psicosis caracterizados por presentar síntomas mixtos de las patologías antes mencionadas pero cuya naturaleza se discute: así, se ha postulado que tal grupo sería una variedad cercana ya sea a la esquizofrenia o a las psicosis afectivas, o una variedad distinta y medianera, o bien una heterogénea conglomeración.

Hay consenso acerca de algunas características generales de este grupo de psicosis: inicio agudo, curso remitente, desenlace favorable a largo plazo y polimorfismo sintomatológico. Estos rasgos han sido descritos en distintos constructos nosológicos según las respectivas escuelas psiquiátricas, verbigracia: la bouffée délirante de la escuela francesa, la psicosis psicogénica de los escandinavos, la psicosis atípica de los japoneses o las psicosis cicloides de los alemanes, por mencionar algunos ejemplos: las diferentes conceptualizaciones del aparentemente mismo fenómeno reflejan la predominancia dispar que se asigna a sus distintos rasgos clínicos. Lo heterogéneo de estas concepciones se plasma en los sistemas clasificatorios: mientras el DSM-IV –muy usado en nuestro medio por el influjo de la psiquiatría norteamericana– menciona al Trastorno psicótico breve, al Trastorno esquizofreniforme y al Trastorno psicótico no especificado, diferenciados solamente por su tiempo de duración o por la completitud de criterios; en la CIE-10 encontramos en la categoría de Trastornos psicóticos agudos y transitorios, diversos cuadros que comparten el inicio agudo y la presencia de múltiples síntomas psicóticos.

Motivados por la limitada preocupación por el reconocimiento y estudio sistemático de estas psicosis en nuestro medio, pese a que en países en vías en desarrollo estas psicosis son más prevalentes, dedicamos una charla reciente, a cargo del colega Miguel Sánchez, a este tópico. Estamos acostumbrados a asumir a las psicosis como usualmente crónicas y recurrentes y de pronóstico relativamente ominoso, pero este grupo de psicosis contradice dicha perspectiva a la vez que nos recuerda que psicotizarse es también una forma de reacción para muchas personas, y no sólo la ansiedad y la depresión como consuetudinariamente asumimos.





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ENLACES:

- Ungvari GS y cols. Reactive psychosis: A classical category nearing extinction? Psychiatry Clin Neurosci. 2004; 54: 621-624.

- Marneros A, y cols. What Is Schizophrenic in Acute and Transient Psychotic Disorder? Schizophr Bull.  2003; 29:  311-323.

- García-Valdecasas J y cols. Encuadre nosológico de la "Psicosis Histérica" versus psicosis agudas: Revisión a propósito de un caso. Rev Asoc Esp Neuropsiq. 2005; 95: 9-23.

- Cruzado L, Rondón J, Paima R, Sánchez M. Psicosis cicloides: a propósito de dos probables casos. Rev Chil Neuro-Psiquiat. 2012; 60: 119-124.


jueves, 16 de mayo de 2013

"¿Podrás dormir esta noche?" - Breve recuerdo del Dr. Guido Mazzotti



Guido Mazzotti Suárez
(1961-2005)




Hoy queremos recordar al Dr. Guido Mazzotti.

Hace 10 años, apenas arribados desde nuestra provincia a Lima e incorporados como residentes al Instituto Nacional de Salud Mental, llegaron a nosotros las admirativas mentas de la fama y nombradía del Dr. Guido Mazzotti: Director de Investigación del Instituto, editor de la Revista de Neuro-Psiquiatría, psiquiatra joven y muy respetado no sólo por su promisoria perspectiva en su campo profesional sino con gran vocación por la docencia y la cercanía con los médicos residentes de nuestra sede. Guido Mazzotti era, indudablemente, el maestro de recambio que las nuevas generaciones de psiquiatras de nuestro entorno requeríamos.

Pero en el año 2002, Guido Mazzotti había salido del Instituto rumbo a los Estados Unidos con la finalidad de hacer un doctorado en Johns Hopkins. Iba deseoso de volver, pero no se le concedió la licencia que él había solicitado, víctima de envidias intestinas en el seno de nuestra alma mater, y dejó de ser médico asistente de nuestra sede... 

Una tarde de otoño del 2003 fue Óscar Coronado, nuestro R3, quien nos preguntó si queríamos conocer a Guido Mazzotti en la sede de Vía Libre, una organización no gubernamental que él había fundado y se destinaba a la promoción de la atención e investigación en personas afectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Fue una entrevista breve. El Dr. Mazzotti, muy sobrio en su gesto, nos expresó que ciertamente el Instituto era la mejor sede para formarnos como psiquiatras, nos exhortó a dedicarnos empeñosamente a nuestra formación en la vocación que habíamos privilegiado y, al advertir que el Curso de Psiquiatría de Honorio Delgado que poseíamos era de tapa dura, bromeó afirmando que “con esa tapa dura tendríamos que darnos repetidas veces en la cabeza” ya que el Honorio era un libro que recién empezaríamos a captar plena y duraderamente a partir de "las cincuenta lecturas...", nada menos.

Y con él tuvimos la última reunión de "Los sábados de atípicos" allá en junio del 2003, pues todos los sábados un grupo de residentes y asistentes encabezados por el Dr. Mazzotti asistían al INSM para atender a pacientes usuarios de clozapina y aquellos que podían sufragar el costo de los otros atípicos disponibles, entonces onerosos, y además se presentaban casos y se revisaban tópicos alusivos. 

Luego, ya desde los Estados Unidos, con alguna frecuencia el Dr. Mazzotti nos enviaba correos electrónicos con artículos de interés y de índole diversa, interesado en mantener contacto con los residentes del INSM.

Y a los dos años de esto, el 2005, culminando su grado doctoral, sorpresivamente se anunció la infausta noticia: al Dr. Mazzotti, quien no era fumador, le habían detectado cáncer pulmonar.

Volvió al Perú a mediados del 2005 para luchar contra su mal y lo vimos a pocas semanas de su partida física pues quiso acercarse a los residentes por última vez, con motivo de una conferencia sobre investigación en psiquiatría, pese a su deteriorada salud. Cuando fue presentado cariñosamente como "nuestro querido Dr. Mazzotti", él irónicamente dijo: "lo que era el Dr. Mazzotti, lo que era...": y es que la enfermedad había maltratado su apariencia y lucía muy adelgazado y con la alopecia quimioterápica usual... Allí se despidió de nosotros y, aunque había sido una de sus principales líneas de investigación la psicofarmacológica, nos aconsejó sabiamente que desconfiásemos de la industria farmacéutica y sus interesados auspicios y que preserváramos nuestra ética por encima de los tentadores becerros de oro y nos brindó otras sabias orientaciones.

El Dr. Mazzotti nos dejó físicamente el 1° de agosto del año 2005.

En la ceremonia fúnebre en su memoria en el Instituto Nacional de Salud Mental sobraron las palabras, pero las de Guillermo Ladd, quien fue uno de los que se formaron a su lado, gozó de su magisterio, escribió artículos con él y compartió su amistad, fueron las más justas y memorables, especialmente aquél brevísimo poema de S. Quasimodo que citó al final como homenaje a su prematura partida:


"Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida anochece"

Usualmente ignoramos que si uno hace solamente lo que se espera de uno, no hace nada, pues en verdad cualquier otro podría hacer lo mismo. Si uno se limita a su escueta obligación y no da más, uno es intercambiable indistintamente con cualquiera que se circunscriba a su diminuto y pedestre deber. Sólo cuando hacemos más que aquello que se espera de nosotros, podemos trascender y ser realmente lo que estamos llamados a ser. Y la vida es, desafortunadamente, tan breve y la desperdiciamos tanto...

El Dr. Mazzotti nos recuerda intensamente esto. Aunque murió tempranamente, en su corto itinerario vital llegó a ser autor de un tratado de Psiquiatría de difusión continental, fue actor estelar de la última época de esplendor de nuestra Revista de Neuro-Psiquiatría precisamente cuando él se encargó del puesto de editor (revísense los índices de la década de 1990 y adviértanse la cantidad de trabajos patrocinados por Mazzotti y los residentes de ese entonces), y su magisterio inspirador de superación constante e indesmayable tesón es reconocido por todos aquellos que poseyeron la fortuna de conocerlo.

Una anécdota inolvidable refiere que si en alguna discusión de caso, cualquiera de los residentes ignoraba algún tópico que debería bien saber, el Dr. Mazzotti con gesto irónico y dicción contundente espetaba al colega en falta: "¿Podrás dormir esta noche?", insinuando que, sin la conciencia del deber cumplido, constituiría desvergonzada holganza el poder dormir a pierna suelta pues no estaríamos a la altura de la responsabilidad y autoconciencia que se espera de un profesional médico...

Y ahora que el Dr. Mazzotti no está entre nosotros físicamente y un retrato suyo en una pared del Instituto contempla silencioso nuestra displicencia, nuestra fácil autoindulgencia, nuestro escapismo y decadente compromiso, su pregunta sigue vigente y debemos escucharla: y en primer lugar, ojalá, consiga hacernos despertar....



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ENLACE:

- Semblanza de Gudo Mazzotti por Renato Alarcón, en la Revista de la Asociación Psiquiátrica de América Latina.



lunes, 6 de mayo de 2013

¿A dónde se fueron todos?




Logo de la recordada y aparentemente fenecida
Asociación de Psicopatología y Psicoterapia Médica



De nuestros distantes años de residente evocamos con grato sentimiento las reuniones mensuales de la Asociación de Psicopatología y Psicoterapia Médica: toda la expectativa que significaba preparar un caso clínico con dos y hasta tres meses de anticipación -el rol era confeccionado a inicios de año-, el hacerlo revisar por los psiquiatras de más nombradía y más cercanos a nosotros, repartir las invitaciones, preparar la asistencia de nuestro paciente y hasta de sus familiares (desplazándolos desde diversos lugares de Lima y aún de provincias), fotocopiar el caso impreso y tenerlo listo para la repartición hasta la gran noche en que todo tendría que salir bien: la lectura nerviosa de la historia clínica, la entrevista a cargo de alguno de nuestros maestros y la enjundiosa discusión con los enriquecedores comentarios de los asistentes para mejor discriminar el diagnóstico diferencial y el plan de abordaje terapéutico. Sin duda era toda un experiencia de gran valía el compartir esas experiencias nosotros los psiquiatras en agraz con la comunidad de colegas de mayor experiencia y recorrido, como si esas reuniones fuesen una vela de armas antes de iniciar nuestro ministerio psiquiátrico.

Deambulando en internet pueden hallarse hasta hoy las páginas electrónicas que en sus no lejanos años tuvo la Asociación; ésta era su página principal: 


Y ésta la lista de los miembros de la Asociación (si la cuenta no nos falla, son 33):


Y éstas son, fíjense, las programaciones anuales de actividades de los años 2004 y 2005 y 2006, cuando muchos de los residentes de esa época, hoy ya asistentes, presentamos casos clínicos en la imperecedera experiencia que antes comentábamos.

Debemos reconocer que gracias al empuje y tesón individual del Dr. Guillermo Ladd, uno de nuestros últimos maestros, la Asociación perduró hasta el año próximo pasado, pero la indolencia de todos, incluyéndonos, ha propiciado que ese importante cenáculo este año no haya sido convocado más. Éste es uno más de los foros que, ajenos a las prestigiosas neurociencias y catecismos psicofarmacológicos, hemos dejado languidecer y exanguinarse lentamente; pues bien, es impostergable interrogarnos: ¿cuál es nuestra responsabilidad en la situación postrada de esta asociación y de la psiquiatría en general entre nosotros?

No existe actualmente asociación de psiquiatras en nuestro medio y esa crisis hasta ahora tampoco se presta a oportunidad fructuosa de replantear nuestra postura grupal: ¿debemos formar un grupo ya no sólo de psiquiatras sino de profesionales de salud mental? ¿Priorizamos nuestros intereses o los de nuestros pacientes? ¿Hemos dejado triunfar arrasadoramente cierto solipsismo fiduciario en nuestras vidas? ¿Nuestra meta como profesionales "liberales" se agota en la vivienda mesocrática y el carro del año y el viaje a congresos del exterior auspiciados por la industria? ¿En qué momento el "sálvese quien pueda" llegó a ser emblema de nuestros blasones más atesorados?

Este blog, este diminuto grupo de colegas que decimos llamarnos "El 2do. Sábado" no aspira a reemplazar ni usurpar espacio alguno, por ello no tenemos un nombre gremial ni junta directiva ni misión ni visión alguna, de hecho, si podemos mantener encendida esa llama vivificante que alumbró un día nuestras épocas aurorales de residentes, más allá de lo meramente neurobiopsicofarmacológico -que es importante, sí, pero que no lo es todo en la formación y entraña de los psiquiatras-, habremos cumplido con un legado que no hemos recibido, del que seguramente no somos dignos, pero que esperaba una posta temporal, breve, inconspícua, pero urgente...


jueves, 25 de abril de 2013

¿A qué dedicamos nuestro tiempo los psiquiatras?




En la foto, un colega nuestro tratando de detener, infructuosamente, el tiempo...



¿A qué dedican su tiempo los psiquiatras? Es una amplia pregunta que linda con lo indiscreto y nada sencilla de contestar, habría que encuestarnos nosotros mismos y ver cuán veraces serían nuestras respuestas: vida familiar, trabajo asistencial público, consulta privada, investigación científica, pasatiempos, quehaceres domésticos, ocio, educación médica continua... ¿Y cómo repartimos  los respectivos porcentajes?

Incapaces de contestar esta pregunta pues no existen las evidencias respectivas, ofrecemos solamente un par de viñetas provenientes de la vida y legado de Honorio Delgado en relación a cómo distribuía su tiempo él: a lo mejor podrían servirnos de inspiración:

Viñeta 1:
Una de las últimas obras que dio Don Javier Maríátegui a la estampa fue un álbum de recuerdos y viñetas anecdóticas sobre toda una época de la psiquiatría peruana en la primera mitad del siglo pasado. De la mano de la evocadora figura de Don Juan Francisco Valega (1895-1988), de quien Mariátegui fue discípulo, el escriba despliega un ameno desfile de personalidades y situaciones que retratan vivamente la cotidiana historia de la actividad médica asistencial y académica en la capital peruana en la época señalada. 

En "Juan Francisco Valega y la Lima de su tiempo" figura una veraz anécdota sobre la espartana vivienda estudiantil de Don Honorio Delgado, de quien orondamente ahora nos reclamamos nietos. Escribe Mariátegui: "La amistad con Valega se remonta a los tiempos en que era Honorio estudiante de Medicina. He recordado en otro lugar cómo se dio el primer contacto, indirecto, entre Valega y Delgado, al visitar aquél el cuarto de la pensión donde vivía éste. Vale la pena reproducir el párrafo: "Preguntó Valega quién ocupaba el otro extremo, 'un estudiante de medicina, arequipeño, Honorio Delgado'. Era una pieza austera, pulcramente mantenida. Un librero y una mesa completaban el mobiliario. En la cabecera del lecho llamó la atención de Valega, en lugar de la clásica estampa devota, un horario de las actividades cronológicamente ordenadas. Desde ese pequeño detalle se puede seguir la pista de quien utilizara el tiempo de la manera más eficaz y su vida, en general, como un permanente ejercicio de disciplina". 







Viñeta 2:

Don Honorio Delgado finiquitó sus días terrenales habitando un departamento decoroso ubicado en el quinto piso del edificio hasta ahora existente en la esquina de las avenidas Paseo Colón y Garcilaso de la Vega (antes llamada Wilson), y anexo a su vivienda tenía dispuesto su consultorio particular. Un recetario suyo conservado desde aquella época nos permite conocer el horario que Don Honorio dedicaba a la atención de su clientela privada: 






Ampliando la imagen apreciamos (aparte de la ausencia de rimbombantes títulos, pasantías o cargos al pie del nombre de Don Honorio) lo que reza dicho rol: "Martes, jueves y viernes, de 3 a 5", tal era el horario de consulta privada del Dr. Delgado, seis escasas horas semanales...

Alguna vez preguntamos a nuestro maestro el Dr. Grover Mori, quien también tenía un discreto consultorio de cuarto piso en el mesocrático distrito de Lince, porqué habiéndose él formado en Alemania e Inglaterra -al lado de Kretschmer, nada menos-, habiendo sido discípulo predilecto de Don Honorio, habiendo sido profesor principal en renombradas universidades y destacadísimo miembro de prominentes asociaciones, porqué no había medrado él con un lujosa oficina, un flamante vehículo, como disputado y cotizado KOL, como poseedor de multitudinaria clientela, en fin, como el reconocido arquetipo de profesional de éxito, prestigio y nombradía que el común de gente imaginamos...

Y él, sonriendo bonachonamente, hasta con picardía, nos narró el caso de Don Honorio, reconocidísimo psiquiatra en todo el ámbito hispanoamericano y mundial, médico sabio como pocos o ninguno, que mantuvo su consultorio de quinto piso y nunca quiso atosigarse de clientes particulares por acaudalados que fuesen, como fácilmente podría haber logrado con la obtención de pingües dividendos, y repitió el consejo que el mismo Dr. Delgado le había dado: "Doctor, un consejo, no se llene Ud. de pacientes..."

Todos recordamos el capítulo sobre el tiempo anímico del Curso de Psiquatría de Honorio Delgado, acerca de esa sutil e imprescindible ligazón entre el ánimo y el tiempo vivenciado, usualmente poco explorada y poco conocida. Los síntomas mentales y la vida psíquica, como sabemos, no ocurren en el espacio sino en el tiempo, y la manera cómo usamos nuestro tiempo, qué obtenemos de él y su trascendencia (no sólo el beneficio crematístico)... es asunto peliagudo, sin duda, y nuestro. 

Allí nos queda el recuerdo de Don Honorio...





jueves, 18 de abril de 2013

¿Por qué los psiquiatras publicamos tan poco en nuestro medio?




La Crónica Médica, una de las revistas nuestras que los médicos peruanos dejamos morir, ¿cuál será la siguiente?

Muchas veces hemos comentado que, aunque sea por curiosidad, debiéramos asomarnos a las páginas de la Colección Electrónica Scielo de los países vecinos como Chile o Colombia -no por anacrónico chauvinismo vano sino a modo de necesario acicate para nosotros mismos- y verificar así el número de publicaciones indexadas que cada una de estas naciones hermanas posee. 

Así veremos que, análogamente al fútbol -tema que usualmente todos dominamos- igualmente allí perdemos por goleada. Chile posee 89 revistas indexadas en esta base, Colombia nada menos que 147, y el Perú...14, sí, catorce solamente -por no mencionar al Brasil que igualmente nos arrasaría con 310 publicaciones indexadas-. 

Un artículo de Óscar Pamo: 
Estado actual de las publicaciones periódicas científicas médicas del Perú, nos recuerda la situación decadente de la prensa médica y científica en nuestro medio, así sólo tenemos 2 revistas indexadas en Medline: la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública y la Revista de Gastroenterología del Perú;  ninguna de ellas relacionada directamente con la psiquiatría, mientras nuestra  señera Revista de Neuro-Psiquiatría ha perdido su indexación en Scielo y lucha denodadamente por recuperarla en este año cuando se cumplirán los 75 años de su fundación por Honorio Delgado y Óscar Trelles.

Por otro lado, La Crónica Médica, una añosa revista nuestra que surgió precisamente luego de la guerra con Chile, en 1884, y que podría haber sido y seguir siendo una de las más antiguas de Sudamérica... la dejamos morir en la década de 1970...

¿Por qué publicamos tan poco los médicos en general, y los psiquiatras en particular, en nuestro medio?

Pueden esbozarse muchas respuestas, todas parcialmente satisfactorias, una mesa redonda reciente en que participaron destacados psiquiatras dio cuenta de esta preocupación: el hecho concreto es que a pesar de que en el contexto mundial no destacan las publicaciones efectuadas en idioma castellano, corremos entonces el peligro de no comunicarnos ni leernos entre nosotros mismos y sólo acudir -como lo hacemos ahora- a las publicaciones en lengua inglesa, donde los fenómenos más particulares de nuestra idiosincrasia social y cultural hallarán poca cabida. No es sólo el manido factor de impacto, pues, lo que debiera ser tenido en cuenta para valorar la necesidad de una  prensa médica nuestra y para nosotros.

Otro artículo reciente, en que se analizan las publicaciones sobre trastornos mentales en nuestro medio entre los años 2006 y 2011, halla que solamente el 7, 4% de los artículos originales publicados por autores peruanos en esa época, tuvo como objetivo principal a los trastornos psiquiátricos, y concluye que existen muy pocas publicaciones de esa índole en las revistas peruanas. Parva es nuestra producción, sin duda.

En el artículo "La investigación como herramienta para mejorar el área de la salud mental y neurológica en países con pocos recursos" se establecen recomendaciones para potenciar el ciclo de producción-utilización de la investigación que manera que estimule el proceso de toma de decisiones. (es decir, que trascienda la mera aparición impresa). Aparte de la cuestión vital y obvia de asignación de presupuestos gubernamentales y decisiones de alto nivel que propendan a la dinamización de la investigación y los investigadores, no podemos dejar de pensar en aquellas causas internas, personales e íntimas que se correlacionan con el letargo en que tantos psiquiatras estamos, en la displicencia en que largo tiempo nos hallamos sumidos, y en esas cosas importantes que no mencionamos por parecernos a algunos, dada su naturaleza afectiva y espiritual, de menor rango o de talante iluso e ingenuo, es decir: ¿y las ganas de publicar?, ¿y la motivación?, ¿y el pundonor por hacer lo que otros antes, lo que otros en otros sitios?, ¿y el amor propio?, ¿y la fuerza de voluntad?

Cuando Honorio Delgado fundó la Revista de Neuro-Psiquiatría, ni se podía concebir la existencia de un recurso como Internet y conseguir en ese entonces una referencia bibliográfica era todo un triunfo... Pero la producción de nuestros antecesores fue vasta y vigente hasta hoy (y en ese entonces ni se hablaba de factores de impacto revisteriles ni nada de eso)...

Y no hablamos de sofisticados meta-análisis o revisiones sistemáticas, sino de empezar con series y reportes de caso y revisiones literarias: el enfoque ideográfico no ha sido proscrito ni superado en psiquiatría. Entonces, ¿nos ponemos a reflexionar también sobre nuestras ganas y nuestra motivación y nuestro pundonor y nuestra fuerza de voluntad? Ello es valedero junto con las demás sofisticadas variables ante el planteo de la pregunta: ¿Por qué los psiquiatras publicamos tan poco en nuestro medio?